Y un día cuando ya no te queda más que seguir porque no tienes dónde parar y si paras, te hundes, encuentras que tu pasión es la misma de siempre. La misma en la que eras buena y que no te animaste a continuar por ahí. Y ya en el fondo no hay de otra más que echar mano de tu último recurso: escribir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario