miércoles, 12 de febrero de 2014

Historias de Amantes

Estaba pensando que los seres humanos por más que digamos que no somos prejuiciosos y que respetamos los actos de los demás, estoy segura de que no es cierto. Siempre somos capaces de colocar "La Letra Escarlata" a las personas que nos rodean. Ni modo, somos seres sociales y parece que tendremos que cargar con eso, nada más que a veces somos muy crueles cuando nos corresponde ser jueces de algo.
 
Todo esto vino a mi cabeza porque salí con unos amigos a comer y el tema de sobremesa fue una conocida de uno de ellos que estaba saliendo con un hombre de 40 años, que estaba casado, pero que ella no sabía hasta muchos meses después y entonces me di cuenta de lo que pensaba mi amigo sobre eso: "pobre de mi Ana que andaba de amantilla...yo, la verdad no o el 100% o nada... ya sabes la típica historia de la secretaria y el jefe"...etc. etc. Yo me quedé reflexionando si mi amigo tendría toda esa calidad moral para expresarse así de su conocida y mi respuesta fue que no. No la tenía. Eso me sirvió para darme cuenta exactamente cómo piensa realmente mi amigo.
 
En esta vida, el estigma más grande que puede tener una persona es el de ser "el amante". O sea, puede no importar que seas gay, que seas prostituta, que seas promiscua, que seas pederasta, que abortes... pero que seas amante es imperdonable. Además somos doble moralinos...porque si tu amigo es gay y haces comentarios de: "normalmente el sida se propaga más entre homosexuales, pero no Perenganito (inserte aquí el nombre del amigo gay) tú no... para nada, no lo digo por ti, porque yo te conozco y sé que te cuidas...pero hay unos que no manches", terminas maquillando el asunto para que tu amigo gay supuestamente no salga herido. Todos lo hemos hecho.
 
He aprendido mucho de esto en los últimos tiempos y a veces uno se ve mejor callado y aparte la frase: "está bien si te sientes a gusto, PERO YO NO LA HARÍA" es de lo más hiriente que podamos decir. Si yo le dijera a mi amigo que soy amante de alguien, entonces sabría lo que realmente piensa de mi. Y la verdad es que esta vida es una rueda de la fortuna y uno no escoge de quién enamorarse, simplemente esas cosas suceden y ya cuando estás inmerso en algo así es cuando te das cuenta de lo duro que has sido al juzgar a algunas personas a tu alrededor.
 
El feliz estado de matrimonio, solamente nos sirve (al parecer) para que no nos juzguen. Los solteros, al paso del tiempo, les vamos dando miedo a los amigos-matrimonios-felices que se detienen en invitarnos a sus celebraciones familiares, porque no tenemos pareja. Es una delgada línea roja y nuestra sociedad y nuestro grupo de amigos se divide en los que estamos solteros, los que estamos casados y los que tenemos hijos.
 
Y segregados... se encuentran, los traicioneros y los mentirosos, los que engañan... los únicos que son capaces de hacerlo: los que son amantes.

No hay comentarios: